Tiene que haber momentos para todo, meditar un poco y repensar las ideas siempre esta bien, afrontar nuevos proyectos, nuevos retos, nuevas colaboraciones.

En estos momentos, a punto de finalizar la escenografía para Anna Tarhauss de Agustin de Leiva e Ivan Arbildua, me veo inmerso en el proyecto «Contacto», el nuevo cortometraje de Alvaro García; en este caso dejando a un lado el aspecto técnico para surcar, retomar sensaciones en el plano artístico, recordando los tiempos en que interpreté a Jack, un pianista de ideas revolucionarias que se dejaba engullir poco a poco por el irresistible y enorme poder del consumismo mas voraz.

Este proyecto nada tiene que ver con ideas revolucionarias, sino con sensaciones intensas en un cortometraje sobre las relaciones de pareja.